Una vocación puede definirse de diversas maneras. En el mundo seglar, se puede definir como una carrera u
ocupación Por ejemplo, se puede decir que la vocación de nuestro padre es ser un ingeniero computarizado, granjero, o mecánico, además de ser un padre de familia o un marido. Hay
muchas clases de vocaciones. El sentido que como Católicos le damos a la palabra es el llamado de Dios para hacer algo por Él siendo un sacerdote o un hermano religioso. Desde una
perspectiva Franciscana, podemos definirla como un llamado a seguir a Jesucristo en los pasos y espíritu de San Francisco de Asís quien vivió entre los años 1182 y 1226 en Asís, Italia.
Tu vocación comenzó mucho antes de que empezaras a examinar el proceso de ser un Franciscano. Tu llamado o vocación comenzó cuando
Dios te llamó para ser su hijo por medio del Bautismo. Dios te recogió y te abrazó y te dijo: "Te amaré por toda la eternidad." Así empezó tu llamado. El resto de tu vida te la
pasarás respondiendo a Su amor incondicional. Esto lo manifiestarás de muchas formas: cuando vas a misa, cuando hiciste tú primera comunión, y cuando fuiste confirmado; cuando sigues la
voluntad de Dios siendo una persona amable y considerada de los demás a tu alrededor; cuando respondes al amor de Dios para con los demás en la manera en que le es agradable a Dios. De
todas éstas formas, tú estás respondiendo al llamado de Dios a ser Su hijo.Dios también llama a algunos a vivir un tipo de relación diferente con Él como hermano religioso o como
sacerdote. Dios tiene un proósito en mente que no es como las demás vocaciones. Eso no significa que éste llamado sea superior a cualquier otra vocaión pero sí significa que es un
llamado de Dios para servirle a Él y a los demás. Ésto también quiere decir que algunos son llamados a ser ejemplos para los demás estando comprometidos por medio de votos, promesas hechas
a Dios para serle fiel. Los votos son los fundamentos esenciales de la vida religiosa. Prometemos que viviremos sin propiedad, dinero, o cosas que sean sólo para nuestro uso y
propiedad exclusiva. Esto se llama el voto de pobreza. Deseamos mostrar que dependemos de Dios y no de lo material.
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